La desaparición de personas es un fenómeno complejo. Para comprenderlo de mejor manera es necesario hacer una precisión y diferenciar entre una persona extraviada, una persona perdida y una persona desaparecida, conforme lo señalado en el “Protocolo de actuación y búsqueda, investigación y localización de estas personas”.

1. Persona perdida:
Tomando la definición del Código de la Niñez y Adolescencia; se considera persona perdida a las niñas, niños, adolescentes, cuya ausencia voluntaria o involuntaria del hogar, establecimiento educativo u otro lugar en el que se supone deben permanecer, sin el consentimiento o conocimiento de sus progenitores o responsables de su cuidado.

2. Persona extraviada:
Se considera como persona extraviada a aquella que luego de salir a su domicilio o de algún otro lugar, y por causas ajenas a su voluntad no puede regresar.

3. Persona desaparecida:
Se considera como persona desaparecida a toda persona que se encuentre en paradero desconocido para sus familiares, amigos y otras personas cercanas.

Es importante indicar que la desaparición de una persona por sí misma no constituye un delito, pero sin duda es un hecho que requiere de una investigación especializada pues puede implicar la vulneración de derechos. La desaparición o extravío de una persona puede darse de manera voluntaria, involuntaria y forzada.

Según datos de la Dirección Nacional de Delitos contra la Vida, Muertes Violentas, Desapariciones, Extorsión y Secuestros (DINASED), las principales razones por las que las personas deciden de manera voluntaria ausentarse y no informar de su paradero en el Ecuador son aquellas que afectan su entorno o contexto en el cual el individuo se desarrolla Por ejmplo, violencia intrafamiliar, bajo rendimiento académico, maltrato escolar, deudas, consumo de drogas y alcohol, vinculación con pandillas, entre otros.

Si, existen situaciones o circunstancias que no pueden ser controladas o modificadas por la persona desaparecida como por ejemplo: accidentes, desastres naturales, incidentes que tengan relación con un delito o ser víctima de un delito. En estos escenarios, la desaparición de una persona puede darse de modo involuntario. Por motivos involuntarios como los relacionados con su estado de salud mental tales como autismo, asperger, bipolaridad, depresión, demencias, Alzheimer, desorientación u otras enfermedades o trastornos mentales.

La desaparición forzada se produce cuando un agente del Estado o quien actúe con su consentimiento, por cualquier medio, someta a privación de libertad a una persona, seguida de la falta de información o de la negativa a reconocer dicha privación de libertad o de informar sobre el paradero o destino de una persona, con lo cual se impida el ejercicio de garantías constitucionales o legales.

Este delito es sancionado con pena privativa de libertad de 22 a 26 años.